lunes, 7 de noviembre de 2011

Capitulo 2 – El día que me pidió que sea su empleada domestica

Ya en la misma casa.

Un buen día… de esos días en que llegás agotada después del trabajo a tu casa ( tenés una jornada laboral más corta que la de él, pero por elección propia, cada uno elige la forma en la que va a ganarse la vida), llegás casi para la hora de la cena, así que emprendés la maravillosa tarea de hacer de comer para los dos.

Él como casi siempre llega a la misma hora que vos, con la diferencia que su jornada arrancó un poco más temprano que la tuya (repito por elección propia, cada uno elige la forma en la cual va a ganarse la vida), como llega casi para la hora de la cena, tiene tres opciones (no te confundás, ninguna de las tres te incluye a vos ni a la cena), estás son: ver fútbol, jugar a la play o colgarse un rato en la compu.

El timer del horno te avisa que el pollo ya está listo, mientras terminás de hacer el puré, le pedís con tu voz más dulce, “mi amor podés poner la mesa”, nadie responde (un fenómeno maravilloso que ocurre cuando te vas a vivir con tu pareja es que nunca te escuchan cuando estás pidiendo algo), así que como no responde y tenés hambre porque desde que llegaste estás cocinando, ponés vos la mesa. Después con una voz menos dulce que la anterior, arrojás un “Está servido” (otro fenómeno extraordinario: si ya está todo listo y no hay más nada que hacer siempre te escuchan).

Ya los dos sentados a la mesa, de fondo el resumen deportivo de ESPN, él te mira, vos pensás "me va a decir que esta muy rico", él dice “¿ a qué hora te levantaste hoy?”, vos le respondés “ a las diez y media”, él hace un sonido sobrador y te dice “ ¿y qué hiciste cuando te levantaste?”, vos le respondés “ lavé los platos de anoche, me bañé, me sequé el pelo, me pinté las uñas, me tomé unos mates mientras leía el diario online y después me fui a trabajar”, él responde (esto necesita ser remarcado), el muy hdp responde “ME PARECE QUE NO ESTÁS HACIENDO MUCHO POR LA CONVIVENCIA, YO TRABAJO TODO EL DÍA Y CREO QUE DEBERÍAS LEVANTARTE A LA MISMA HORA QUE YO Y PONERTE A LIMPIAR, PARA ESTAR MÁS COMPENSADOS”.
Momento…

Te está pidiendo que seas la empleada cama adentro, que después de ser la empleada te vayas a trabajar (porque acá las cuentas no las paga el solo), y que cuando vuelvas no sólo cocines, sino que pongas la mesa, la levantes y encima laves los platos.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Capitulo 1 - La mudanza

Ignoraste las señales de alerta.
Entonces... entonces la mudanza ya es un hecho, dos mudanzas, porque hasta el día de ayer cada uno tenía su casa, y aunque "dormía con vos todos los días", él tenía su casa y vos tenías la tuya.
De repente estás en su casa embalando cosas, ayudando a limpiar, a pintar, y te pasas días enteros ayudando, no notás que cuando estás embalando él va y viene y parece no hacer mucho, claro no lo notás porque tu vocecita interna te dice " es tan dulce, está tan emocionado con el cambio de vida que se la pasa hablando por teléfono contándole a los amigos lo emocionado que está"...
Luego llega el momento de la mudanza de "tus" cosas, y no sabes bien porque pero estás sola en tu casa embalando, limpiando y ordenando lo mas rápido que se pueda porque en dos días se te vence el contrato de alquiler, y te preguntas a vos misma, ¿ acaso yo no lo ayude a embalar sus cosas, no tendría que estar acá mi "media naranja" ayudándome a embalar y a limpiar?, y un aire de duda te pasa por el frente de tu cara, pero como todavía estás daltónica, y tu gama de colores sólo ve rosas indiscriminados, te decís a vos misma " seguro tenía otras cosas mucho más importante que hacer" (como tomar una cerveza con los amigos, para liberar las tensiones de la mudanza).
Y así como quien no quiere la cosa después de varios días, un par de discusiones a las que no le diste importancia y muchas horas de trabajo consiguen mudarse al "nidito de amor".

El comienzo de una historia muy desquiciada.

La historia se repite siempre, ¿no?
Te vas a vivir sola, con un gran sentimiento de independencia, llevándote el mundo por delante, todo marcha viento en popa y realmente creés que no podés estar mejor, tus tiempos son tuyos, tu espacio es tal cual como siempre quisiste que sea, las rutinas no existen porque cada día hacés las cosas como mejor te parece,
Luego... luego conoces a alguien, te enamorás, andas por el mundo como una tonta con una sonrisa en la cara, y sin querer empezas a padecer una especie media rara de daltonismo, todo te parece color rosa, y hay demasiados mensajes en la sociedad, que te dicen "andate a vivir con él", "casate", " el reloj biológico empezó a correr", demasiados estereotipos que cumplir, vimos demasiadas peliculas románticas, hay demasiadas canciones de amor.
Entonces inmersas en esa fucking fantasía arjonesca, hacemos caso omiso a las pequeñas discusiones que surgen, a la luz roja que nos dice "ESPERA UN POCO", y decimos "SI", vayámonos a vivir juntos porque en el día a día vamos a resolver nuestras pequeñas diferencias...