sábado, 5 de noviembre de 2011

Capitulo 1 - La mudanza

Ignoraste las señales de alerta.
Entonces... entonces la mudanza ya es un hecho, dos mudanzas, porque hasta el día de ayer cada uno tenía su casa, y aunque "dormía con vos todos los días", él tenía su casa y vos tenías la tuya.
De repente estás en su casa embalando cosas, ayudando a limpiar, a pintar, y te pasas días enteros ayudando, no notás que cuando estás embalando él va y viene y parece no hacer mucho, claro no lo notás porque tu vocecita interna te dice " es tan dulce, está tan emocionado con el cambio de vida que se la pasa hablando por teléfono contándole a los amigos lo emocionado que está"...
Luego llega el momento de la mudanza de "tus" cosas, y no sabes bien porque pero estás sola en tu casa embalando, limpiando y ordenando lo mas rápido que se pueda porque en dos días se te vence el contrato de alquiler, y te preguntas a vos misma, ¿ acaso yo no lo ayude a embalar sus cosas, no tendría que estar acá mi "media naranja" ayudándome a embalar y a limpiar?, y un aire de duda te pasa por el frente de tu cara, pero como todavía estás daltónica, y tu gama de colores sólo ve rosas indiscriminados, te decís a vos misma " seguro tenía otras cosas mucho más importante que hacer" (como tomar una cerveza con los amigos, para liberar las tensiones de la mudanza).
Y así como quien no quiere la cosa después de varios días, un par de discusiones a las que no le diste importancia y muchas horas de trabajo consiguen mudarse al "nidito de amor".

No hay comentarios:

Publicar un comentario